fbpx

Share This Post

Traveling

Mi lugar en el mundo

Cada persona que encontré en mi viaje siempre me dijo: “Cordoba es mi lugar en el mundo.”
Los paisajes aquí son bastante communes, incluso muy similares a los de mi casa, en Israel.
El otoño no ha llegado todavía y hace calor, por lo que todo es verde y los pájaros no dejan de moverse.
Por milésima vez decidí que era hora de un período de auto curación. Amor propio, trabajo interior – Córdoba llegó en el momento correcto.
Algo en mí quisiera experimentar eso en el verano, claro, cuando está lleno de hippies, lleno de rastas, macramé, carpas y dedos arriba a lo largo de las carreteras. Pero otra parte me dice que ahora, en otoño, es el momento.

En esta estación cuando caen las hojas, la belleza es más melancólica, y evidente en cada esquina. Los caminos están vacíos, y la naturaleza descansa.
Aquí controles el silencio.
Es un silencio completamente diferente a cualquier silencio que alguna vez viví. El ambiente es tranquilo y relajante.
Ayer estuve durante cuatro horas en una enorme roca cerca del arroyo hasta que oscureció. Comí ensalada de frutas, bebí mate, toqué la guitarra, chapoteé en el agua fresca y salí de nuevo al agradable sol.
Después de casi tres meses en la Patagonia, me olvidé que había agua que no era hielo y que podías meterte cuando hacía calor.
Esta fue probablemente la primera vez en los últimos dos años (que acaban de cumplirse ayer, en un vuelo a Nepal) que realmente disfruté de la soledad, y ese es un momento decisivo!

Tomé la decisión de no intentarlo demasiado. Tomé la decisión de liberarme.
Hace mucho tiempo que hablé sobre cambios desde adentro hacia afuera, y no al revés como uno piensa que debe ser en un viaje tan largo. Pero solo ahora entiendo lo que realmente significa.
Ya no tengo que subir a la montaña más alta, he escalado suficientes montañas.
No tengo que levantarme por la mañana para ver caminar en todos los senderos, ya vi suficientes paisajes.
La belleza de Córdoba es que todo está a la vuelta y a solo un toque de distancia.
Esta vez no necesito lagunas impresionantes, tengo lo suficiente con un pequeño arroyo y juncos para disfrutar de la atmósfera:
Un paseo de diez minutos, un lugar al que para llegar no tengo que esforzarme y donde puedo quedarme cinco horas inactiva hasta el atardecer con un libro, un mate y una guitarra.
Un lugar al que volvería tres veces en una semana y no estaría harta.
Por milésima vez comienzo otro viaje, uno de muchos mini viajes tejidos en un gran viaje.
¿Cómo comienza el cambio
Cuando viajas?
¿De adentro hacia afuera, o de afuera hacia adentro?
¿Dónde está realmente “mi lugar en el mundo”?

Share This Post

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

%d bloggers like this: